La concentración del insumo clave: cómo el negocio de los fertilizantes consolida la renta extraordinaria en pocas manos

Tras la salida de YPF de la compañía, la toma de control de Profertil por parte del grupo trasnacional Adecoagro disparó sus ganancias operativas. La apropiación privada del eslabón estratégico de la urea profundiza la dependencia del mercado interno ante la fijación internacional de precios.

La concentración del insumo clave: cómo el negocio de los fertilizantes consolida la renta extraordinaria en pocas manos
La concentración del insumo clave

La consolidación del balance de Profertil dentro del grupo Adecoagro expone la lógica de acumulación que rige el actual modelo agroexportador. Con ganancias netas que alcanzaron los $159.137 millones en el primer semestre de 2026 —impulsadas por la suba del precio internacional de la urea, que saltó de USD 444 a USD 618 por tonelada—, la unidad de fertilizantes ya representa casi el 40% del resultado operativo (EBITDA) del holding financiero-agroindustrial.

Sin embargo, este salto de rentabilidad no responde a un incremento en el volumen físico producido ni a una mayor integración nacional, sino al aprovechamiento de precios internacionales en alza sobre un insumo biológico indispensable para la agricultura local. La privatización total de Profertil —tras la venta de las acciones que poseía la petrolera estatal YPF— significó la pérdida de una herramienta pública fundamental para regular los costos de producción alimentaria y orientar el uso de los recursos energéticos hacia la soberanía nacional.

Las consecuencias para el entramado social y productivo resultan evidentes. Al quedar la fabricación del principal fertilizante nitrogenado bajo el control exclusivo de un actor privado corporativo, los pequeños y medianos productores agrícolas, las cooperativas y la producción de alimentos de consumo interno quedan a merced de esquemas de fijación de precios basados en la rentabilidad en divisas.

En esta disputa por la renta agraria, la retirada del Estado como socio estratégico convalida la primarización y la transferencia de valor hacia grupos financieros globalizados. Mientas las corporaciones incrementan su escala corporativa capturando eslabones insustituibles de la cadena de valor, la producción nacional pierde independencia económica y previsibilidad, atando el costo de la mesa argentina a la especulación de los mercados globales.