El capital financiero contra el plato de comida: el peronismo frena la usura y cuestiona el modelo de endeudamiento familiar
Frente al estallido de la morosidad y el negocio desenfrenado de las plataformas de crédito no reguladas, mandatarios provinciales y referentes de distintas corrientes del movimiento nacional articularon una respuesta política e institucional para defender el ingreso popular golpeado por el programa económico de Milei.
El incremento de la morosidad registrado en el crédito al consumo en el último año y medio expone una transformación profunda en la estructura social argentina: el endeudamiento familiar dejó de ser una herramienta de progreso para convertirse en un mecanismo de subsistencia. Como respuesta, gobernadores como Axel Kicillof y Ricardo Quintela, junto a legisladores del movimiento nacional, abrieron una agenda política unificada para fiscalizar las billeteras virtuales y frenar las tasas abusivas del capital financiero.
La raíz del problema es de carácter estructural. El desplome del salario real, sumado a la desregulación de tarifas e insumos básicos impuesta por el Poder Ejecutivo, empujó a millones de trabajadores, monotributistas y jubilados a financiar gastos cotidianos —comida, medicamentos y servicios— mediante plataformas de crédito cuyos costos financieros totales superan holgadamente el 700% anual. Esta dinámica transfiere sistemáticamente recursos desde el trabajo no acumulativo hacia corporaciones fintech e intermediarios financieros, operando en la práctica como una expropiación silenciosa de los ingresos populares.
La respuesta de las administraciones provinciales y el bloque parlamentario busca romper la neutralidad del Estado abstencionista propuesto por el libre mercado. Mientras la estrategia libertaria utiliza la recesión y el estrangulamiento de los ingresos como ancla antiinflacionaria, la iniciativa justicialista propone mecanismos de protección, regulación y control de la usura. Se trata de una disputa por el rol del Estado: si este debe funcionar como garante del lucro especulativo o como salvaguarda del derecho de las familias a no ser despojadas de su sustento básico.
Esta convergencia en la agenda del endeudamiento ofrece un eje de reconstrucción política sustentado en la justicia social y la soberanía económica. Exponer las ramificaciones financieras que lucran con la vulnerabilidad social resulta fundamental para señalar la verdadera contradicción del modelo actual: un esquema donde la libertad económica celebrada por los sectores concentrados se traduce en la servidumbre crediticia de la mayoría de los hogares argentinos.
