Colapso financiero y soberanía en vilo: el riesgo país toca los 787 puntos y el Tesoro se queda sin dólares
El modelo de ajuste y timba económica ingresa en su fase de mayor vulnerabilidad estructural. Con un incremento mensual del 32% que empujó el indicador a los 787 puntos básicos, el mercado financiero le vuelve a soltar la mano a la gestión de Luis Caputo. La asfixia de reservas deja al desnudo la fragilidad de un plan subordinado al capital extranjero.
La inminencia del vencimiento con el Fondo Monetario Internacional (FMI) por 877 millones de dólares, frente a unas arcas del Tesoro reducidas a magros 825 millones, expone la insolvencia crónica a la que nos conduce el alineamiento irrestricto con los organismos multilaterales de crédito. Lejos de la supuesta "normalización macroeconómica" que pregona el relato oficial, la bicicleta financiera choca contra su propia lógica de escasez: las divisas que ingresan por el superávit comercial se evaporan para alimentar la fuga y el pago serial de una deuda externa ilegítima.
Este ahogamiento no es un mero desvío técnico, sino la consecuencia directa de priorizar los intereses de la especulación por sobre el trabajo y la producción nacional. Mientras las pymes se hunden en la depresión del mercado interno y la pérdida de empleo precariza a los sectores populares, el ministro de Economía pulveriza los recursos públicos en parches cambiarios insostenibles y estériles intervenciones sobre los bonos.
La imposibilidad de renovar crédito externo a tasas razonables confirma que la soberanía política ha sido entregada a cambio de un endeudamiento voraz. La tutela del FMI y el asedio de la timba financiera reeditan el peor pasado argentino: un esquema donde el ajuste salvaje recae sobre las mayorías trabajadoras para garantizar, por unas semanas más, la renta de los fondos buitre.
