Colapso de Ueno Bank: casi mil trabajadores argentinos sin sueldo y sin a quién reclamar

La caída del banco digital paraguayo dejó en un limbo a los empleados de Itti, la tecnológica del Grupo Vázquez. No cobraron octubre, fueron suspendidos por mail y la empresa contratante no tendría bienes en el país.

Colapso de Ueno Bank: casi mil trabajadores argentinos sin sueldo y sin a quién reclamar
Oficina vacía (Unsplash)

La intervención de Ueno Bank por parte del Banco Central de Paraguay tuvo una onda expansiva que cruzó la frontera. Cerca de 930 trabajadores argentinos de Itti, la empresa tecnológica del Grupo Vázquez que prestaba servicios a las firmas del conglomerado, no cobraron el sueldo de octubre y recibieron por correo electrónico una suspensión de 30 días. Sin explicaciones y sin interlocutores.

Belén Haves, product manager de la firma desde hace tres años, describió la situación como un limbo. Los argentinos fueron contratados a través de Kaitel, una sociedad creada para formalizar vínculos que antes funcionaban bajo la modalidad de monotributistas. Según los trabajadores, Kaitel no tendría bienes y los activos del grupo en Paraguay estarían embargados. La consecuencia es tan simple como brutal: no tienen a quién reclamarle aquí, y cualquier demanda debería tramitarse del otro lado de la frontera.

La preocupación excede el salario. Entre los afectados hay embarazadas y personas con discapacidad que dependen de la continuidad de su obra social. Los trabajadores se organizan para contratar un estudio jurídico, sin estrategia legal definida ni contacto con directivos en la Argentina.

El caso condensa las fragilidades del mundo del trabajo contemporáneo. Itti llegó a tener unos 1.500 empleados, contrataba hasta 50 personas por semana y pagaba salarios muy por encima del promedio del sector. En agosto ya había recortado unos 300 puestos. El auge de las fintech, presentado como el futuro de la economía, mostró su reverso: estructuras societarias opacas, contrataciones tercerizadas y una dependencia total de la suerte de un negocio financiero en otro país.

También interpela al Estado. La agenda de flexibilización laboral que impulsa el Gobierno, orientada a abaratar despidos y ampliar formas de contratación por fuera de los convenios, va en la dirección contraria a lo que este caso reclama: mecanismos que garanticen que quien emplea en la Argentina responda en la Argentina. Sin responsabilidad solidaria entre empresas de un mismo grupo ni fondos de garantía salarial, los trabajadores quedan librados a su suerte.

La autoridad laboral tiene aquí una responsabilidad indelegable: intervenir, identificar a los responsables y asegurar que los derechos no se disuelvan en una sociedad sin patrimonio. Lo que está en juego no es sólo el sueldo de casi mil personas, sino el principio de que el trabajo no puede quedar a la intemperie cuando un negocio financiero se derrumba.