Incertidumbre, salario y desempleo: la nueva agenda del malestar argentino
Un estudio de Zentrix muestra que la inflación cayó al noveno lugar de las preocupaciones. Lo que angustia hoy es no llegar a fin de mes y perder el trabajo. La desaprobación a Milei supera el 55%.
Durante años la inflación fue la obsesión nacional. Ya no. Según un relevamiento de la consultora Zentrix difundido por Ámbito, la suba de precios quedó en el noveno lugar entre diez problemas que la sociedad pide atender, con 16,7% de menciones. El podio lo ocupan la incertidumbre económica (48,2%), los ingresos y salarios (46,2%) y el desempleo (44,6%), seguidos por la corrupción (42,9%) y las tarifas de servicios públicos (28,9%).
El Gobierno podría leer el dato como un triunfo. Sería un error de lectura. Que la inflación haya bajado en la escalada de preocupaciones no significa que la vida sea más fácil: significa que el malestar cambió de forma. Los precios se moderaron, pero los ingresos no se recuperaron, el empleo formal se destruye y las tarifas comen una porción creciente del salario. El problema ya no es cuánto suben las cosas, sino que no alcanza para comprarlas.
La aparición de las deudas (16,7%) en el mismo nivel que la inflación ilustra esa mutación: familias que se endeudan para cubrir gastos corrientes, una forma silenciosa de empobrecimiento. La salud (13%) y la educación (20,2%) completan un cuadro en el que el retiro del Estado se siente en lo cotidiano.
El clima social tiene traducción política. El mismo estudio registra una aprobación de gestión de 36,2% frente a 55,5% de desaprobación, y un 59,2% que afirma que "jamás" votaría al Presidente. Aun así, el ministro Luis Caputo insistió la semana pasada en que no se moverán "ni un centímetro" del rumbo.
Esa rigidez es la clave. Un programa que considera exitosa una economía que estabiliza precios a costa de empleo y salario expresa una idea de país en la que el bienestar de las mayorías es una variable de ajuste. La tradición nacional y popular sostuvo lo contrario: que la estabilidad solo es virtuosa si se construye con trabajo, ingresos dignos y derechos.
Los argentinos, parece, ya lo están diciendo.
