Bausili ratifica el apretón: más dólares para los acreedores, menos pesos para la economía real
El presidente del Banco Central defendió la restricción monetaria pese a la caída de la actividad. El riesgo país superó los 800 puntos y el dólar tocó su máximo del año.
Ante empresarios en la Bolsa de Comercio de Córdoba, el titular del BCRA, Santiago Bausili, explicó por qué el Gobierno no afloja la política monetaria aunque la economía se esté cayendo. Argumentó que más pesos no generarían crédito, sino suba de precios y pérdida de credibilidad, y adelantó que el país seguirá acumulando dólares hasta las presidenciales de 2027 "independientemente del resultado".
La frase merece leerse con atención. Lo que se presenta como prudencia técnica es una definición política: la prioridad no es la producción ni el empleo, sino garantizar a los mercados la capacidad de pago. La política monetaria se subordina al calendario financiero, no a las necesidades del trabajo.
Los propios mercados, sin embargo, no parecen convencidos. El riesgo país trepó a 803 puntos, su máximo anual, con una suba cercana al 30% en un mes, y el dólar oficial minorista llegó a $1.565. Los analistas mencionan el contagio de la turbulencia en Brasil y la incertidumbre electoral. Traducción: tres años de ajuste no compraron la confianza prometida.
Bausili también defendió las restricciones a las posiciones en dólares de las empresas por el carácter bimonetario de la economía. Es un reconocimiento implícito de un problema estructural que el liberalismo nunca resolvió: la restricción externa. Sin desarrollo industrial que genere divisas genuinas, cada ciclo de apertura y endeudamiento termina igual.
El costo del "apretón" no lo pagan los bancos, que según el propio Bausili tienen fondeo de sobra. Lo pagan las pymes sin crédito, los trabajadores con salarios que no se recuperan y las familias que financian gastos corrientes con tarjeta. Tasas altas y pesos escasos son, en la práctica, una transferencia del sector productivo al financiero.
La independencia económica que la doctrina peronista puso en el centro del proyecto nacional no es una consigna nostálgica: es la capacidad de decidir la política monetaria en función del desarrollo propio. Acumular reservas para pagar no es lo mismo que construir soberanía.
