Crónica de una entrega anunciada: El modelo de Milei asfixia a Pauny y desmantela la soberanía productiva en Córdoba
Lo que está sucediendo en Las Varillas no es un fenómeno meteorológico ni una fatalidad del destino; es el resultado directo de un plan sistemático de destrucción del aparato productivo nacional. La histórica fábrica de tractores Pauny —símbolo de la resistencia obrera que supo renacer de las cenizas del neoliberalismo de los 90 como una cooperativa— hoy se encuentra en la encrucijada del ajuste y la apertura importadora indiscriminada.
Lo que está sucediendo en Las Varillas no es un fenómeno meteorológico ni una fatalidad del destino; es el resultado directo de un plan sistemático de destrucción del aparato productivo nacional. La histórica fábrica de tractores Pauny —símbolo de la resistencia obrera que supo renacer de las cenizas del neoliberalismo de los 90 como una cooperativa— hoy se encuentra en la encrucijada del ajuste y la apertura importadora indiscriminada.
Mientras el gobierno nacional rinde pleitesía al capital financiero, los 500 trabajadores directos de Pauny —y otros 300 indirectos que sostienen la economía regional— ven cómo su futuro se desvanece entre suspensiones y recortes salariales. La crueldad del modelo es geográfica y simbólica: a tan solo diez cuadras de la planta que fabrica soberanía, una ensambladora ha decidido rendirse al libre mercado para traer tractores de la India, reemplazando el trabajo argentino por piezas extranjeras.
El despertar amargo de Las Varillas. En la localidad donde el proyecto libertario arrasó en las urnas con promesas de "libertad", hoy la libertad que prima es la de las grandes corporaciones para quebrar a las PyMEs y la de los patrones para descartar mano de obra calificada. Las encuestas ya reflejan este desengaño: la imagen del presidente Milei se desploma 14 puntos en el corazón del departamento San Justo. El pueblo empieza a comprender que "la casta" nunca fue el objetivo, sino el escudo para golpear a quienes producen y trabajan.
Un espejo del pasado. La historia de Pauny es la historia de la lucha popular. Nacida del quiebre de Zanello a finales de los 90 —esa década de entrega que el actual gobierno reivindica—, la empresa se convirtió en un ejemplo de reconversión exitosa y orgullo cordobés, llegando a liderar el mercado nacional en 2011 bajo un modelo que priorizaba el desarrollo interno y el crédito productivo.
Hoy, ese legado está bajo ataque. La competencia desigual frente a las importaciones y la ausencia total de un Estado que proteja a su industria han generado un clima de angustia que recuerda a las peores épocas de desocupación y exclusión. No solo es Pauny; es el cierre de fábricas emblemáticas como los alfajores La Paila, víctimas de un modelo que desprecia lo nuestro.
Frente al desamparo, organización. Mientras los gremios alertan sobre la pérdida de derechos y la inminente renuncia de funcionarios que ya no pueden sostener el relato, la clase trabajadora de Córdoba se planta ante la entrega. No habrá estabilidad social si se sigue rifando el trabajo argentino en el altar de las importaciones.
La crisis de Pauny es el grito de alerta de una provincia que, habiendo apostado por un cambio, hoy se encuentra de rodillas ante un gobierno que solo ofrece recesión, desempleo y el desmantelamiento de nuestra identidad industrial. Frente a la crueldad del mercado, la única salida sigue siendo la justicia social y la defensa de la Patria productiva.
