"No hay interlocutor": la CAME expone el abandono del Gobierno a las pymes

Ricardo Diab denunció que el Ejecutivo no responde los reclamos del sector. Los números de la industria pyme confirman la gravedad: más de 105.000 empleos formales perdidos desde diciembre de 2023.

"No hay interlocutor": la CAME expone el abandono del Gobierno a las pymes
Imagen ilustrativa generada con IA: taller pyme con máquinas detenidas.

Que la Confederación Argentina de la Mediana Empresa —una entidad que no puede ser acusada de opositora— admita que "no hay interlocutor" en el Gobierno es un síntoma político de primer orden. Su presidente, Ricardo Diab, lo dijo en televisión: el consumo cae desde hace meses, muchas pymes cierran o cambian de rubro, no hay financiamiento ni crédito y los mensajes al Ejecutivo quedan sin respuesta.

Diab reconoció el equilibrio fiscal y la baja de la inflación, pero advirtió que no alcanzan para recomponer la demanda. Es el núcleo del problema: un programa que ordena las cuentas públicas a costa de vaciar el bolsillo de quienes compran en el comercio de barrio y en la fábrica nacional.

Los datos del Índice de Producción Industrial Pyme son elocuentes. En julio la producción cayó 4,9% interanual en 12 de 16 rubros: maquinaria y equipo se desplomó 26,7%, textiles e indumentaria 15,9% y minerales no metálicos 12,6%. La capacidad instalada apenas llega al 58,2%: casi la mitad de las máquinas del país pyme están paradas. En el último año se perdieron 62.073 puestos formales; desde fines de 2023, más de 105.000.

¿Adónde fueron esos trabajadores? Al monotributo, al cuentapropismo y a las aplicaciones de reparto. No es "reconversión": es precarización. La destrucción del empleo registrado debilita aportes, convenios colectivos y la capacidad de organización sindical.

La CAME también apuntó contra el contrabando, la venta sin factura y una presión fiscal que castiga al comercio formal mientras el régimen de grandes inversiones (RIMI) queda fuera del alcance de la mayoría por sus montos mínimos. Diab lo resumió: salvo minería, litio, hidrocarburos y agro, el resto está en situación muy compleja.

Ese es el mapa del modelo: una economía de enclaves extractivos con alta rentabilidad para pocos, y un entramado productivo —el que genera más empleo por peso invertido— librado a su suerte. La tradición nacional y popular entendió siempre que sin pymes no hay mercado interno, y sin mercado interno no hay justicia social posible.