Récord de dólares, campo sin derrame: el agro liquidó su mejor octubre mientras el país sigue esperando

El complejo agroexportador ingresó U$S 2.880 millones, la cifra más alta para ese mes en la serie. Pero el acumulado anual cae 14% y la pregunta de fondo sigue abierta: quién se queda con la renta de la tierra.

Récord de dólares, campo sin derrame: el agro liquidó su mejor octubre mientras el país sigue esperando
Imagen ilustrativa generada con IA: camiones y terminal portuaria de exportación de granos.

La Cámara de la Industria Aceitera (CIARA) y el Centro de Exportadores de Cereales (CEC) informaron que en octubre la agroexportación liquidó U$S 2.880 millones: un 157% más que en el mismo mes de 2025 y por encima del anterior récord de 2024 (U$S 2.553 millones). Las cámaras lo atribuyen a embarques sostenidos de maíz, molienda de soja y una "ventana de oportunidad" internacional para el trigo.

El dato se celebrará en la City como prueba de que el modelo funciona. Conviene mirarlo con más cuidado. Entre enero y octubre el flujo acumulado suma U$S 25.156 millones, un 14% menos que el año pasado. El pico mensual no compensa una tendencia que se enfría, y sobre todo no responde la cuestión central: hacia dónde van esas divisas.

En la Argentina, la renta agraria fue históricamente una disputa política. El primer peronismo la usó, vía IAPI, para financiar industrialización y salarios; las retenciones del siglo XXI cumplieron una función similar. El esquema actual hace lo contrario: reduce derechos de exportación y destina los dólares a sostener reservas y pagos de deuda, mientras el consumo interno se contrae.

Hay además un problema de concentración. Las grandes liquidaciones las protagoniza un puñado de exportadoras —muchas de capital transnacional— que deciden cuándo vender según el tipo de cambio y la expectativa de rebajas impositivas. El productor chico y mediano, que no controla puertos ni logística, recibe el precio que le fijan. El récord es de las cámaras, no necesariamente de las chacras.

Tampoco hay derrame visible en el interior productivo: los mismos días en que se festeja el ingreso de divisas, los precios de la hacienda acumulan siete meses en baja y las economías regionales siguen reclamando crédito y costos razonables.

Un país con soberanía económica no debería depender de "ventanas de oportunidad". Necesita que la riqueza que produce su tierra se transforme en industria, empleo y mercado interno. Sin esa decisión política, cada récord del agro es apenas una buena noticia para pocos.