¡Golpe parlamentario en Perú! La derecha rancia del Congreso destituye al presidente interino y profundiza el calvario del pueblo hermano
En una nueva y vergonzosa muestra de desprecio por la estabilidad democrática y la voluntad popular, el Congreso peruano —convertido hace tiempo en una trinchera de la oligarquía y los sectores más reaccionarios— consumó una maniobra espuria para desplazar al presidente interino. Tras un debate cargado de cinismo, la mayoría legislativa aprobó la censura contra José Jerí y procedió a la destitución del mandatario, sumergiendo a la nación andina en un abismo de incertidumbre que solo beneficia a los enemigos de la soberanía popular.
En una nueva y vergonzosa muestra de desprecio por la estabilidad democrática y la voluntad popular, el Congreso peruano —convertido hace tiempo en una trinchera de la oligarquía y los sectores más reaccionarios— consumó una maniobra espuria para desplazar al presidente interino. Tras un debate cargado de cinismo, la mayoría legislativa aprobó la censura contra José Jerí y procedió a la destitución del mandatario, sumergiendo a la nación andina en un abismo de incertidumbre que solo beneficia a los enemigos de la soberanía popular.
La dictadura de los votos: Lawfare y maniobras de palacio
Lo que el establishment mediático intenta presentar como un "ejercicio de facultades constitucionales" es, en realidad, un nuevo capítulo del golpismo parlamentario que azota a la región. En Perú, el voto del pueblo parece no tener valor frente a los acuerdos de cúpulas que se tejen en los pasillos del Congreso.
Denunciamos este mecanismo de "democracia tutelada" donde las mayorías legislativas, divorciadas de las necesidades del hombre y la mujer de a pie, actúan como un tribunal inquisidor para remover a todo aquel que no se pliegue a los dictados del poder real. La censura a José Jerí es el síntoma de un sistema político agotado, donde la justicia social ha sido canjeada por la rosca política de los privilegiados.
El pueblo peruano, el único rehén de la derecha
Mientras en las alturas del poder se reparten sillones y se ejecutan vendettas personales, el pueblo peruano sigue pagando los platos rotos del neoliberalismo desenfrenado. Esta crisis institucional no es gratuita: cada presidente destituido, cada ministro censurado y cada maniobra de distracción legislativa significa menos salud, menos educación y más hambre para las barriadas populares de Lima y el postergado interior del país.
Para la militancia popular de nuestra Argentina y de toda América Latina, el dolor de Perú es propio. No podemos permanecer indiferentes ante una derecha que ha decidido gobernar a través del caos, utilizando las instituciones como armas de destrucción masiva contra cualquier atisbo de institucionalidad que no responda a sus intereses económicos.
Por una salida popular y soberana
La salida a este laberinto no vendrá de los mismos que provocaron el incendio. Perú necesita recuperar el camino de la Justicia Social y la soberanía política. Es imperioso que las organizaciones sociales, los sindicatos y el movimiento estudiantil se unan en una sola voz para decir basta al manipuleo de la voluntad soberana.
La unidad latinoamericana exige que denunciemos estos atropellos. Hoy más que nunca, es necesaria una respuesta firme de la región para frenar esta escalada autoritaria que pretende normalizar los golpes de Estado encubiertos bajo ropaje legal.
¡Basta de golpismo parlamentario! ¡Fuerza al pueblo peruano en su lucha por la verdadera democracia!
