El "Mago" de las Finanzas se queda sin trucos: El IPC de Caputo choca contra la realidad del hambre y el fracaso del ajuste
Luis "Toto" Caputo, el máximo exponente de la timba financiera en el gabinete nacional, vuelve a tropezar con su propia soberbia. En este febrero de 2026, lo que el oficialismo intentó vender como un "alivio estadístico" mediante el manoseo de las metodologías del INDEC, ha terminado por convertirse en un efecto bumerán que deja al desnudo la inviabilidad de un modelo basado en el saqueo de los ingresos populares.
Luis "Toto" Caputo, el máximo exponente de la timba financiera en el gabinete nacional, vuelve a tropezar con su propia soberbia. En este febrero de 2026, lo que el oficialismo intentó vender como un "alivio estadístico" mediante el manoseo de las metodologías del INDEC, ha terminado por convertirse en un efecto bumerán que deja al desnudo la inviabilidad de un modelo basado en el saqueo de los ingresos populares.
Ni siquiera el retorno a las "viejas canastas" de consumo logra ocultar lo que cualquier trabajador nota al pisar el supermercado: la inflación no cede porque es el motor de la transferencia de riqueza desde los que menos tienen hacia los sectores más concentrados de la economía.
Maquillaje estadístico para una miseria planificada
La estrategia del Ministerio de Economía fue clara desde el inicio: modificar la ponderación del Índice de Precios al Consumidor (IPC) para intentar que los rubros que más suben —como las tarifas de servicios públicos y el transporte, desregulados por este mismo gobierno— tuvieran un peso menor en la foto final. Es la vieja táctica neoliberal de romper el termómetro para tratar de bajar la fiebre.
Sin embargo, el tiro salió por la culata. El "viejo IPC" no está ayudando a Caputo este mes por una razón fundamental: la inercia de los precios en alimentos y medicamentos, los consumos más básicos del pueblo, ha alcanzado niveles de asfixia que ninguna fórmula matemática puede disimular. La realidad de las góndolas ha derrotado al Excel de la casta financiera.
El fracaso de la "Desinflación" a costa del hambre
No hay nada que festejar, incluso si el índice arrojara una décima menos que el mes anterior. La supuesta "baja de la inflación" que pregona el gobierno es una paz de los cementerios: los precios suben menos en algunos rubros simplemente porque el consumo se ha desplomado a niveles históricos. La gente ya no elige qué comprar, elige qué dejar de comer.
- Tarifazos impagables: Mientras Caputo se preocupa por la estadística, las familias argentinas reciben facturas de luz y gas que representan más del 30% de un salario mínimo.
- Concentración económica: El gobierno sigue beneficiando a los formadores de precios (las grandes cadenas y exportadores de alimentos) mientras persigue a los pequeños productores y cooperativas de la economía popular.
- Licuación de ingresos: Febrero de 2026 pasará a la historia como el mes donde el poder adquisitivo de los jubilados llegó a su piso más bajo en décadas, todo en nombre del "déficit cero" para pagar una deuda externa fraudulenta.
La salida es con justicia social, no con timba
El bumerán que golpea hoy a Luis Caputo es el síntoma de un modelo agotado que solo cierra con represión y mentiras. Para el peronismo progresista, la inflación no se combate escondiendo los números ni enfriando la economía hasta matar la industria nacional.
La verdadera batalla contra los precios requiere:
- Soberanía alimentaria: Control efectivo sobre los monopolios que fijan los precios del plato de comida de los argentinos.
- Desdolarización de las tarifas: La energía producida en nuestra tierra debe ser un derecho humano, no una mercancía a precio internacional para el lucro de las energéticas.
- Recuperación del salario: El consumo interno es el único motor genuino del crecimiento. Sin salarios dignos, no hay mercado ni futuro.
El "efecto bumerán" de febrero es la advertencia final. Podrán cambiar las fórmulas, podrán intervenir los organismos técnicos, pero no podrán ocultar el sol con la mano mientras el pueblo trabajador sigue pagando la fiesta de la city porteña.
