Apagón en el Silicon Valley: Cuando el monopolio de YouTube nos deja a oscuras y en silencio
Lo que las corporaciones mediáticas presentan como un "problema técnico de servidores", para el pueblo trabajador y los creadores de contenido de la Patria Grande es una señal de alerta roja: la caída global de YouTube este febrero de 2026 ha dejado al desnudo nuestra absoluta dependencia de los gigantes de California. Una vez más, la "nube" demostró que no es de aire, sino que tiene dueños, y esos dueños hoy decidieron —por impericia o por diseño— bajarnos la persiana de la cultura y la información.
Lo que las corporaciones mediáticas presentan como un "problema técnico de servidores", para el pueblo trabajador y los creadores de contenido de la Patria Grande es una señal de alerta roja: la caída global de YouTube este febrero de 2026 ha dejado al desnudo nuestra absoluta dependencia de los gigantes de California. Una vez más, la "nube" demostró que no es de aire, sino que tiene dueños, y esos dueños hoy decidieron —por impericia o por diseño— bajarnos la persiana de la cultura y la información.
La fragilidad de la comunicación en manos privadas
El "fin de YouTube" (aunque sea momentáneo) no es solo la pérdida de un video de entretenimiento; es el silenciamiento de miles de voces independientes, de canales de noticias populares y de herramientas educativas que el mercado ha centralizado en una sola mano. Desde una perspectiva nacional y popular, este incidente pone de manifiesto el peligro de la concentración mediática digital.
Mientras el algoritmo de Google (dueño de YouTube) decide qué vemos y qué no, un simple "pestañeo" de sus servidores en el Norte deja a millones de argentinos sin acceso a su fuente de trabajo o de información. No es solo tecnología; es geopolítica del dato.
El "proletariado digital" en la incertidumbre
Detrás de cada pantalla negra, hay miles de trabajadores y trabajadoras de plataformas —nuestros creadores de contenido, cooperativas de comunicación y docentes— que hoy vieron sus ingresos y su labor interrumpidos. Para el capitalismo de plataformas, el usuario es una mercancía, pero para nosotros, la comunicación es un derecho humano esencial.
Este apagón es el bumerán de un modelo que predica la "libertad" en internet mientras construye monopolios infranqueables. ¿Dónde queda la libertad cuando una sola empresa decide cuándo se apaga la televisión del siglo XXI?
Por una Soberanía Tecnológica y Federal
Desde el peronismo progresista, entendemos que la respuesta no es esperar a que Google pida disculpas. La salida es la Soberanía Tecnológica. Este hecho debe reimpulsar el debate sobre:
- Infraestructura Nacional: La necesidad de potenciar nuestros propios centros de datos y redes para no ser rehenes de los cables transatlánticos.
- Plataformas Públicas y Regionales: Fomentar alternativas que escapen a la lógica del lucro y la vigilancia del Silicon Valley.
- Regulación de las Big Tech: No podemos permitir que el "derecho a la desconexión" sea una imposición de la empresa, sino una elección del ciudadano.
Conclusión: El silencio no es salud
Que este "corte de luz" digital sirva para despertar conciencias. La comunicación popular no puede depender de los caprichos de Wall Street. La democratización de la palabra en el siglo XXI exige que el Estado y las organizaciones libres del pueblo intervengan para garantizar que el acceso al conocimiento sea universal, gratuito y, por sobre todo, soberano.
