Riesgo país en 925 puntos: el mercado le suelta la mano al modelo Milei
El índice saltó 73 puntos en un día, bonos y acciones se desplomaron y la derrota de los aliados externos del Gobierno expuso la fragilidad de un programa atado al humor financiero.
El riesgo país trepó este jueves a 925 puntos básicos, 73 más que el día anterior, en una jornada en la que los bonos en dólares cayeron hasta 3,5% y el S&P Merval se hundió 4%. YPF, TGS y Edenor encabezaron las bajas locales, mientras en Wall Street los ADR argentinos acompañaron el derrumbe. No es un dato técnico: es el termómetro con el que los acreedores miden si la Argentina podrá pagar, y hoy marca fiebre.
El Gobierno buscará explicar el salto por el contexto internacional. Es cierto que el escenario cambió: la reelección de Lula frente a Flávio Bolsonaro en Brasil y la derrota republicana en las elecciones de medio término de Estados Unidos dejaron a Javier Milei sin dos de sus respaldos políticos más visibles. El analista Gastón Lentini advierte que una iniciativa del nuevo Congreso norteamericano podría limitar un salvataje del Tesoro como el que ofreció Scott Bessent en 2025. La lección es incómoda para el oficialismo: una política económica que depende del padrinazgo de un gobierno extranjero queda expuesta a los vaivenes electorales ajenos. Eso tiene un nombre en la tradición nacional: pérdida de soberanía.
Pero el problema no viene sólo de afuera. La economista Elena Alonso atribuye dos tercios de la suba a factores internos. Las compras de divisas del Banco Central, que superaron los US$ 2.000 millones mensuales entre abril y julio, cayeron por debajo de los US$ 1.000 millones desde agosto, y en ese período el riesgo país escaló unos 200 puntos. Las reservas netas siguen siendo escasas frente a la demanda de dólares que trae un año electoral.
Detrás de la jerga financiera hay consecuencias concretas. Un riesgo país alto encarece el crédito para el Estado, las provincias y las empresas, y dificulta refinanciar vencimientos sin nuevos ajustes. Cuando el mercado exige más tasa, el programa responde recortando: obra pública, jubilaciones, transferencias a las provincias. La cuenta, como siempre, la pagana los sectores populares y la producción.
El modelo prometía que la confianza de los mercados traería inversiones y estabilidad. Casi tres años después, esa confianza se mide en puntos básicos y se evapora en una sola rueda. Con feriados bancarios hasta el martes y los bonos cotizando en Nueva York, el indicador puede seguir moviéndose. La pregunta de fondo no es cuánto subirá, sino cuánto tiempo más puede sostenerse una economía que gira alrededor del humor de los acreedores.
