Soberanía en liquidación: Caputo mendiga divisas en Israel e Italia tras el fracaso del "blindaje" de Washington
El "mago de las finanzas" de la gestión libertaria vuelve a las andadas. Ante el evidente desplante del Tesoro de los Estados Unidos y la parálisis de las negociaciones con el FMI, Luis "Toto" Caputo inicia una gira desesperada por Tel Aviv y Roma. El mercado ya huele el fracaso del "Swap" con EE.UU. y el gobierno busca oxígeno en alianzas ideológicas de ultraderecha mientras el ajuste lo paga el pueblo.
La épica del "regreso al mundo" que pregona Javier Milei acaba de chocar contra el muro de la realidad geopolítica. Lo que en el relato oficial era un apoyo incondicional de los Estados Unidos a la "gesta libertaria", ha mutado en una silenciosa indiferencia por parte de la administración Biden. Ante este escenario, el ministro Luis Caputo ha activado el modo "supervivencia", buscando desesperadamente líneas de crédito o inversiones en Israel e Italia para tapar el agujero negro de una economía que no genera dólares, sino recesión.
El mito del "Swap" estadounidense y el desplante de Washington
Desde su asunción, el equipo económico intentó vender la ilusión de un "respaldo extraordinario" del Tesoro de los EE.UU., una suerte de swap o blindaje que permitiría salir del cepo sin divisas propias. Sin embargo, los pasillos de Wall Street y Washington confirman lo que el peronismo advierte hace meses: el capital financiero no tiene ideología, tiene intereses.
- El fracaso de la "misión Caputo": Los inversores y funcionarios norteamericanos no ven garantías de gobernabilidad en un modelo que asfixia el consumo interno y destruye la industria nacional.
- Sospechas de mercado: El riesgo país no baja de los niveles críticos y los bonos argentinos languidecen. Los operadores financieros ya dan por "caído" cualquier auxilio directo desde Washington, lo que deja al Banco Central en una situación de extrema vulnerabilidad.
Mendigando en el eje Meloni-Netanyahu
Ante el cierre de las puertas en el Norte, Caputo gira su mirada hacia sus aliados ideológicos de la derecha internacional. El objetivo es claro: conseguir dólares frescos que le permitan sostener la "bicicleta financiera" y evitar una devaluación que termine de dinamitar lo poco que queda del poder adquisitivo de los trabajadores.
- El frente italiano: Se busca seducir al gobierno de Giorgia Meloni con la promesa de entregar recursos naturales y empresas públicas a precio de remate. Lo que llaman "oportunidad de inversión" no es otra cosa que la entrega del patrimonio nacional.
- La vía Israelí: Más allá de las afinidades geopolíticas de Milei, Caputo busca acuerdos de financiamiento técnico o comercial que funcionen como un paliativo ante la falta de reservas.
"Es la historia que se repite: una derecha que se dice nacionalista pero que corre a mendigar afuera lo que destruye adentro. Buscan afuera el oxígeno que le quitan a las PyMEs y a los jubilados argentinos", señalan analistas vinculados a la economía popular.
Un modelo que solo cierra con deuda
La estrategia de Caputo desnuda la fragilidad del programa económico. Sin un plan de desarrollo, sin fomento a las exportaciones con valor agregado y con el mercado interno destruido, la única "salida" que concibe este gobierno es más deuda y más entrega.
Mientras el ministro busca fotos con líderes extranjeros para calmar a los mercados, en las barriadas argentinas la realidad es otra: las ollas están vacías y las fábricas apagan sus máquinas. La "mugre" de la que hablan en el entorno presidencial no es solo política, es el rastro de un modelo que vuelve a rifar la soberanía financiera de la Patria.
La pregunta que queda flotando es: ¿Qué pedirá Italia e Israel a cambio de un salvataje a un gobierno que se queda sin amigos en el tablero internacional?
