Vaciamiento en el campo y hambre en las casas: El modelo de exclusión liquida el stock ganadero
Mientras el relato oficial intenta disfrazar la recesión con planillas de Excel que solo cierran para la timba financiera, los datos del mundo real —el de la producción y el consumo— arrojan una señal de alarma roja. Una nueva caída en el stock ganadero nacional no es solo una estadística sectorial: es el síntoma terminal de un modelo que prioriza el negocio de unos pocos exportadores por sobre la proteína en el plato de los trabajadores argentinos.
El desmantelamiento de la "Mesa de los Argentinos"
La reducción del rodeo nacional, confirmada por los últimos informes técnicos, es el resultado directo de una política criminal de desregulación. Al eliminar los mecanismos de control y los cupos que protegían el mercado interno, el gobierno de Javier Milei ha empujado a los productores a una encrucijada letal: liquidar vientres para subsistir o entregar la producción al mejor postor extranjero, dejando tierra arrasada puertas adentro.
- Descapitalización del pequeño productor: Mientras los grandes "pooles" de siembra y las corporaciones exportadoras concentran la tierra, el pequeño y mediano productor ganadero es asfixiado por costos de insumos dolarizados y la falta total de crédito blando.
- Concentración de la riqueza: Menos vacas en manos de menos dueños. Ese es el verdadero plan de la derecha: transformar nuestra ganadería en un enclave extractivo que facture en dólares mientras el pueblo paga el asado a precios de París.
Sin Estado no hay soberanía, solo especulación
La caída del stock es la prueba de que "el mercado" no coordina nada más que la codicia. El abandono de las políticas de Soberanía Alimentaria —aquellas que el peronismo ha defendido históricamente para que el alimento sea un derecho y no una mercancía— nos ha llevado a este escenario de escasez planificada.
"No falta carne porque no sepamos producir, falta carne porque el modelo está diseñado para que los argentinos no puedan comprarla. Estamos ante una transferencia de recursos brutal: de la panza del pueblo a los balances de las cerealeras y frigoríficos exportadores".
El desafío de recuperar lo nuestro
Frente a este panorama, la respuesta no puede ser más "libertad" para los que nos hambrean. La reconstrucción nacional exige el retorno de un Estado fuerte y militante que:
- Regule el comercio exterior: Para garantizar que el excedente se exporte solo después de que cada familia argentina tenga el acceso asegurado a la carne.
- Fomente el arraigo rural: Protegiendo a las familias campesinas y a los pequeños ganaderos frente al avance del agronegocio depredador.
- Desacople precios: No podemos permitir que el precio de la milanesa en el conurbano dependa de la cotización de Chicago o de la demanda de China.
La caída del stock ganadero es el precio que estamos pagando por un gobierno que odia a la Nación y desprecia su destino soberano. Sin vacas para el pueblo, no hay Patria para nadie.
