Fuga sin cepo: salieron USD 54.000 millones, más de tres veces lo que prestó el FMI
Un informe del CEPA revela que, desde la liberación cambiaria de 2025, la formación de activos externos absorbió el grueso de los dólares que ingresaron al país. Deuda para financiar la salida de capitales, otra vez.
Desde que el Gobierno flexibilizó el cepo en abril de 2025, la formación de activos externos del sector privado —lo que en lenguaje llano se llama fuga— acumuló USD 54.186 millones. La cifra equivale al 349% de los USD 15.512 millones que desembolsó el FMI en el acuerdo firmado el año pasado, según un informe del Centro de Economía Política Argentina (CEPA) basado en datos del Banco Central.
El propio informe aclara que no hay una relación directa entre ambos flujos. Pero la comparación ilumina un patrón conocido de la historia argentina: el endeudamiento externo coincide con la salida de capitales. Desde diciembre de 2023 hasta septiembre de 2026, la fuga sumó USD 51.013 millones, mientras la deuda neta pública y privada creció USD 45.986 millones. Ocurrió con la tablita de Martínez de Hoz, con la convertibilidad y con el préstamo récord de 2018. Los dólares entran por la ventanilla de la deuda y salen por la de la dolarización de carteras.
Los números del modelo lo confirman. Desde enero de 2024, el superávit comercial de bienes alcanzó USD 64.506 millones, pero la cuenta corriente apenas retuvo USD 4.650 millones, cerca del 7%. La inversión extranjera directa neta registrada en el mercado de cambios es negativa: USD 1.656 millones. El prometido boom de inversiones no aparece en las estadísticas oficiales.
Sólo en septiembre se fugaron USD 2.538 millones y las reservas del BCRA cayeron USD 2.167 millones, pese al superávit de la cuenta corriente cambiaria. Banco Comafi advirtió que el dólar mayorista subió apenas 5,4% desde diciembre de 2025 contra una inflación de 23,6%: un tipo de cambio atrasado que abarata la compra de divisas y castiga a los exportadores y a la industria que compite con importaciones.
Hacia adelante, el panorama es exigente. Cohen advirtió que no hay una fuente definida para afrontar los vencimientos de 2027, y CEPA estima necesidades de hasta USD 16.500 millones para ese año.
La discusión de fondo no es contable sino política. Un esquema que libera la compra de divisas, sostiene un peso apreciado y se financia con deuda externa transfiere recursos desde la economía real hacia quienes tienen capacidad de ahorro en dólares. La independencia económica no es una consigna: es la capacidad de que los dólares que genera el trabajo argentino se queden en el país para producir.
