Tarifazo sin fin: El modelo de Milei triplica la inflación en los servicios y asfixia a las familias del AMBA
Mientras el relato oficial intenta disfrazar la realidad con planillas de Excel, los números del mundo real confirman lo que se siente cada mes en las barriadas: el ajuste no era contra la "casta", sino contra el pueblo trabajador. Un informe del Observatorio de Tarifas y Subsidios del IIEP (UBA-Conicet) revela que, en febrero de 2026, el gasto en servicios públicos básicos en el AMBA se disparó 10 puntos por encima de la inflación interanual, dejando a miles de hogares al borde del abismo.
Mientras el relato oficial intenta disfrazar la realidad con planillas de Excel, los números del mundo real confirman lo que se siente cada mes en las barriadas: el ajuste no era contra la "casta", sino contra el pueblo trabajador. Un informe del Observatorio de Tarifas y Subsidios del IIEP (UBA-Conicet) revela que, en febrero de 2026, el gasto en servicios públicos básicos en el AMBA se disparó 10 puntos por encima de la inflación interanual, dejando a miles de hogares al borde del abismo.
La transferencia de ingresos más brutal de la historia reciente Desde que la administración anarcocapitalista asumió el poder en diciembre de 2023, la canasta de servicios públicos (luz, gas, agua y transporte) ha sufrido un incremento escalofriante del 593%, mientras que el nivel general de precios subió un 200%. Esto significa que, bajo el mando de Javier Milei, las tarifas subieron casi tres veces más que la inflación general. No es un error de cálculo; es una transferencia planificada de recursos desde el plato de comida de los argentinos hacia las arcas de las grandes empresas energéticas amigas del poder.
El salario, cada vez más lejos de la dignidad Una "familia tipo" hoy necesita cerca de $200.000 mensuales solo para cubrir los servicios más elementales, una cifra que representa el 11% de un salario promedio registrado. La pérdida de soberanía económica es tangible: mientras que en febrero de 2025 un sueldo alcanzaba para cubrir casi 10 canastas de servicios, hoy apenas llega a 9. El bolsillo popular ya no aguanta más este goteo incesante que prioriza el "déficit cero" sobre el hambre de la gente.
El desglose de la crueldad:
- Transporte: El golpe más duro, con un aumento interanual del 56%. Moverse para ir a trabajar se ha vuelto un lujo.
- Electricidad y Gas: Subas del 35% y 37% respectivamente. El retiro sistemático de subsidios —ese salario indirecto que garantizaba el acceso a la energía como un derecho humano— ha dejado a los usuarios pagando el 65% del costo real, en un país que produce su propia energía.
- Agua: Un aumento del 19% que no se detiene, con un sendero de incrementos mensuales ya pautado para el resto del año.
Un modelo de exclusión Este "tarifazo" no es una medida técnica aislada, sino el corazón de un modelo de exclusión que busca desmantelar la red de seguridad social. Mientras el Gobierno celebra sus números financieros, las familias deben decidir entre pagar la boleta de luz o comprar útiles escolares para sus hijos.
Frente a este atropello, la respuesta sigue siendo la misma: la energía debe ser un bien social al servicio del desarrollo nacional y no una mercancía para el lucro de unos pocos. La Patria no se vende, y los derechos de los trabajadores a una vida digna tampoco.
