De Narváez se queda con Día: más concentración en las góndolas antes de que rija el control de fusiones
GDN, dueño de ChangoMás, compraría la filial argentina de Supermercados Día por unos US$55 millones y superaría las mil tiendas. La operación se apura antes del 17 de noviembre, cuando entra en vigor el control previo de concentraciones.
El mapa del consumo masivo en la Argentina se reconfigura una vez más. Según fuentes del mercado, GDN, el grupo que controla Francisco de Narváez y propietario de ChangoMás, se quedó con Supermercados Día Argentina en una operación que rondaría los 55 millones de dólares. Restan definiciones contractuales y no hubo todavía anuncios oficiales, pero la venta ya es un hecho en el sector.
Día, controlada por el fondo LetterOne del magnate Mijaíl Fridman y con sede en Madrid, decidió desprenderse de la filial que en 2025 había cerrado 34 sucursales. En su comunicado, la compañía fue explícita: la venta elimina la necesidad de futuros aportes de capital. En el proceso, coordinado por el Banco Santander, también compitieron el conglomerado peruano Intercorp y PedidosYa.
Más de mil bocas en manos de un solo grupo
Con la adquisición, GDN Argentina superaría las 1.000 tiendas en 22 provincias y más de 15.000 empleos directos e indirectos. No es la primera jugada: en 2025, De Narváez había ofrecido 1.000 millones de dólares por Carrefour Argentina, sin éxito. La estrategia es clara: ganar escala en un mercado donde unas pocas cadenas definen buena parte de los precios que pagan los consumidores y las condiciones que se imponen a los proveedores.
El dato que no debería pasar inadvertido es el apuro. A partir del 17 de noviembre entra en vigor el régimen de control previo de concentraciones económicas, que obliga a someter este tipo de operaciones al análisis de la autoridad de competencia antes de concretarse. Cerrar el negocio antes de esa fecha permite esquivar ese filtro.
El precio de la concentración
La concentración en la cadena de comercialización de alimentos es uno de los factores estructurales de la inflación argentina. Cuando pocos actores dominan la góndola, tienen poder para fijar márgenes, trasladar costos a los proveedores —en especial a las pymes alimenticias— y resistir cualquier intento de regulación. El discurso oficial de la libre competencia choca con una realidad en la que el mercado, librado a sí mismo, tiende al oligopolio.
Para los trabajadores de Día, la operación abre interrogantes sobre la continuidad de sucursales y puestos. Para los consumidores, sobre los precios. Y para el Estado, sobre su capacidad de ejercer algo tan elemental como defender la competencia y el bolsillo de la mesa de los argentinos.
Con información de La Nación.
