Metalfor en concurso: la crisis del campo que no se ve en las cifras de exportación

La histórica fabricante cordobesa de maquinaria agrícola pidió el concurso de acreedores con 600 operarios en vilo. La caída de la inversión y el colapso del crédito rural golpean a la industria del interior.

Metalfor en concurso: la crisis del campo que no se ve en las cifras de exportación
Maquinaria agrícola roja

Mientras el Gobierno celebra récords de liquidación de divisas del agro, la otra cara del campo se manifiesta en los tribunales. Metalfor, una de las fabricantes de maquinaria agrícola más tradicionales del país, presentó un pedido de concurso preventivo de acreedores en los tribunales de Marcos Juárez, Córdoba, según informó El Destape.

Los números de la empresa reflejan la profundidad de la crisis. En el primer semestre de 2026 informó a la Comisión Nacional de Valores pérdidas por 26.484 millones de pesos, frente a una ganancia de 11.870 millones en el mismo período del año anterior. La fabricación de equipos nuevos cayó un 78%. Ya en agosto había trascendido una propuesta para reducir hasta un 70% su dotación, que hoy ronda los 600 operarios.

El caso expone una contradicción del modelo. Que el sector agroexportador liquide dólares no significa que el campo productivo en su conjunto prospere. La maquinaria agrícola es un eslabón clave de la cadena: integra industria metalmecánica, proveedores pymes, empleo calificado y desarrollo tecnológico nacional en pueblos y ciudades del interior. Cuando los productores no invierten, por falta de rentabilidad o de crédito, esa red se resiente de inmediato.

A la retracción de la demanda se suma la crisis del financiamiento rural. El Destape señala el impacto de los problemas en el mercado de pagarés agrarios y los incumplimientos de grandes firmas del sector, como Surcos y Los Grobo. La desregulación financiera, lejos de ordenar el mercado, multiplicó los riesgos y trasladó los costos a quienes producen.

La empresa aseguró que el concurso busca proteger su patrimonio y que continúa fabricando y entregando equipos. Pero la preocupación entre los trabajadores y los gremios de la región es legítima: detrás de cada concurso hay familias, talleres proveedores y economías locales que dependen de esa actividad.

La maquinaria agrícola argentina supo ser un ejemplo de industrialización del interior y de integración entre campo e industria. Defenderla exige crédito accesible para la inversión productiva, protección frente a la competencia importada desleal y una política que entienda que la soberanía alimentaria también se construye con fábricas propias. Sin industria, el campo se reduce a un enclave exportador de materias primas.