Cierra Papelera del Sur en Tornquist: 160 despidos y una industria única que se apaga por la importación
La única productora de cartulina encapada del país cerró su planta tras más de medio siglo. El gremio responsabiliza a la apertura de importaciones desde Brasil y China. La Provincia convocó una audiencia urgente.
"Nos dejaron en la calle". La frase de los trabajadores de Papelera del Sur resume el impacto del cierre definitivo de la planta en Tornquist, al sudoeste de la provincia de Buenos Aires. La empresa comunicó al gremio, en un encuentro en Bahía Blanca, la desvinculación total de su personal. Según el Ministerio de Trabajo bonaerense, son 160 despidos: 110 trabajadores de convenio y 50 fuera de convenio.
No se trata de una fábrica cualquiera. Papelera del Sur, con más de medio siglo de actividad, era la única productora de cartulina encapada del país y la principal fuente de empleo privado calificado de la localidad. Desde hacía siete meses la planta no funcionaba con regularidad.
Una causa con nombre propio
El sindicato, que conduce Gustavo Lanaro, atribuye el cierre a la apertura de importaciones de cartulina desde Brasil y China. Es la misma secuencia que se repite en sectores textiles, del calzado, metalúrgicos y de maquinaria agrícola: caída de la demanda interna, ingreso masivo de productos importados a precios con los que la producción local no puede competir y, finalmente, el cierre.
La empresa, identificada como Grupo HZ, se comprometió a pagar indemnizaciones completas, con dos meses de preaviso, aguinaldo proporcional y un plus del 15%. Es un dato relevante en tiempos de recorte de derechos laborales, pero no cambia lo esencial: el país pierde una capacidad productiva que no tiene reemplazo nacional.
El costo para una comunidad
En un pueblo como Tornquist, una fábrica de este tamaño es mucho más que un empleador. Sostiene comercios, proveedores, servicios y la vida económica de cientos de familias. El Municipio repudió la decisión y la vinculó directamente a la política económica nacional. La Provincia intervino de oficio, envió delegados y convocó una audiencia urgente entre la empresa y el gremio.
La pregunta que deja el caso es qué ocurre cuando un país deja de producir bienes que antes fabricaba. La respuesta es conocida: más dependencia de importaciones, más presión sobre las divisas, menos empleo calificado y una estructura económica más vulnerable. La administración del comercio exterior no es proteccionismo ciego; es la herramienta que tiene un Estado para cuidar su tejido productivo. Renunciar a ella tiene costos concretos, y en Tornquist ya tienen nombre y apellido.
Con información de El Destape.
