El salvavidas de Trump se desinfla: el Congreso de EE.UU. va contra el rescate a Milei
Con mayoría demócrata en ambas cámaras desde enero, avanzan proyectos para frenar el auxilio de USD 20.000 millones del Tesoro estadounidense. La estrategia de dependencia externa muestra sus límites.
Durante meses, el Gobierno presentó el respaldo de Donald Trump como el blindaje definitivo de su programa económico. Hoy ese blindaje está en discusión. Según informó Infobae, en el Congreso de Estados Unidos avanzan al menos tres proyectos de legisladores demócratas que buscan limitar o auditar el rescate de 20.000 millones de dólares que el Tesoro norteamericano desplegó a favor de la Argentina antes de las elecciones legislativas de 2025.
El más ambicioso es la "No Argentina Bailout Act", impulsada por la senadora Elizabeth Warren, que prohibiría utilizar el Fondo de Estabilización Cambiaria (ESF) —administrado por el secretario Scott Bessent— para asistir a la Argentina, incluidos swaps y compras de pesos, hasta diciembre de 2027. Otros dos proyectos proponen destinar los fondos recuperados a los productores agropecuarios estadounidenses y auditar la operación a través de la Oficina de Rendición de Cuentas.
El dato político decisivo es que, tras la derrota republicana del 3 de noviembre, los demócratas tendrán mayoría en ambas cámaras a partir de enero. Trump conserva el poder de veto, pero el clima cambió. El embajador Peter Lamelas intentó llevar tranquilidad: "Cambian las mayorías en el Congreso, pero no cambia nuestro compromiso con la Argentina".
El episodio deja una enseñanza que excede la coyuntura. Un programa económico que depende de la voluntad política de un gobierno extranjero no es un programa soberano: es una apuesta sujeta a los vaivenes electorales de otro país. Cuando esa voluntad se debilita, el costo lo paga la economía argentina en forma de mayor riesgo país, presión cambiaria y fuga de capitales.
Hay, además, un dato paradójico. Para buena parte del sistema político estadounidense, el rescate argentino aparece como una transferencia de recursos de sus contribuyentes a un gobierno amigo. Para la Argentina, en cambio, implica compromisos de endeudamiento y condicionamientos que se pagarán con ajuste sobre el trabajo y la producción local.
La independencia económica, uno de los pilares históricos del peronismo, no es una consigna del pasado. Es una necesidad práctica: un país que no genera sus propios dólares mediante la producción y la exportación con valor agregado queda condenado a vivir de rescates ajenos. Y los rescates, como se ve, tienen fecha de vencimiento.
