Tesla desembarca en Unicenter: autos de lujo con arancel cero mientras la industria nacional se apaga

La automotriz de Elon Musk abrirá su primera concesionaria el 20 de noviembre, favorecida por una ampliación del cupo libre de aranceles. La apertura premia al importador y castiga al que produce en el país.

Tesla desembarca en Unicenter: autos de lujo con arancel cero mientras la industria nacional se apaga
Auto eléctrico blanco conectado a un cargador

Tesla ya tiene fecha de llegada a la Argentina. La automotriz de Elon Musk abrirá su primera concesionaria el 20 de noviembre en el shopping Unicenter de Martínez, con una zona de test drive y dos modelos eléctricos importados, según informó Perfil. Musk celebró el anuncio en sus redes con un escueto "Tesla Argentina!!".

Los precios locales no fueron publicados, pero las estimaciones los ubican entre 42.000 y 45.000 dólares por unidad, una cifra inalcanzable para la enorme mayoría de los trabajadores argentinos. No se trata, por lo tanto, de una política de movilidad sustentable para el conjunto de la población, sino de un producto de alta gama para un segmento muy reducido.

Lo relevante es el marco regulatorio que hace posible el desembarco. El Gobierno elevó de 16.000 a 35.000 dólares el valor máximo de los autos 100% eléctricos que pueden ingresar con arancel cero dentro del cupo vigente. La medida, presentada como modernización, funciona en la práctica como un subsidio fiscal al consumo importado de lujo. La relación es directa: Musk fue recibido en Casa Rosada en septiembre y la empresa se constituyó formalmente en marzo.

El contraste con la realidad productiva es brutal. En octubre, la producción automotriz nacional cayó 14,4% interanual y el 68% de los patentamientos correspondió a vehículos importados. Mientras se abren las puertas a Tesla, las terminales instaladas en el país reducen turnos y los autopartistas —en su mayoría pymes— pierden mercado.

La transición hacia la electromovilidad es inevitable y necesaria. La pregunta es quién la protagoniza. Países como Brasil o China condicionaron los beneficios a la producción local, la transferencia tecnológica y el desarrollo de proveedores nacionales. La Argentina, que cuenta con litio, capacidades metalmecánicas y un sistema científico de excelencia, elige en cambio el camino de la importación lisa y llana.

Una política industrial soberana debería exigir inversión productiva, empleo local y encadenamientos con las pymes a cambio de cualquier beneficio arancelario. Sin esas condiciones, la llegada de Tesla no es una señal de progreso: es la vidriera de un modelo que consume lo que no produce y que transforma al país en un mercado, no en una nación industrial.