El arte de la unidad: Lula amplía el frente democrático para blindar la justicia social en Brasil
Frente a la acechanza de la ultraderecha bolsonarista y el asedio de los mercados, el compañero Lula da Silva despliega una estrategia de amplitud necesaria. No se trata de una concesión al establishment, sino de la construcción de una mayoría política capaz de garantizar la gobernabilidad y profundizar el camino de la recuperación de derechos para el pueblo trabajador.
Frente a la acechanza de la ultraderecha bolsonarista y el asedio de los mercados, el compañero Lula da Silva despliega una estrategia de amplitud necesaria. No se trata de una concesión al establishment, sino de la construcción de una mayoría política capaz de garantizar la gobernabilidad y profundizar el camino de la recuperación de derechos para el pueblo trabajador.
En un escenario regional donde las fuerzas de la reacción intentan desmantelar las conquistas históricas de las mayorías, el presidente Luiz Inácio "Lula" da Silva ha decidido profundizar su estrategia de "Frente Amplio". El líder del PT, con la sabiduría que le otorga su trayectoria de lucha sindical y política, sabe que para derrotar definitivamente al odio y al hambre en Brasil, la unidad del campo nacional y popular debe ser lo suficientemente ancha para cobijar a sectores del centro democrático.
Esta movida, que los medios hegemónicos analizan como un simple "viraje al centro", es en realidad un ejercicio de pragmatismo revolucionario. Lula entiende que, en la actual correlación de fuerzas, la consolidación de un bloque mayoritario en el Congreso y en la sociedad es el único escudo posible contra los intentos de desestabilización de la élite financiera y el remanente del fascismo tropical.
Ampliar para transformar: La táctica al servicio de la estrategia
La incorporación de figuras de la centro-derecha moderada y el diálogo fluido con sectores del empresariado industrial no significan una renuncia a las banderas del PT. Por el contrario, son el peaje necesario para asegurar que programas como Bolsa Família y la política de aumento del salario mínimo no sean boicoteados por los sectores concentrados de la economía.
Esta maniobra recuerda a las grandes alianzas que permitieron los periodos de mayor bienestar en nuestra historia. Lula no busca "seducir" por vanidad, sino convocar por necesidad patriótica. En un Brasil fragmentado, el presidente se erige como el único articulador capaz de sentar en la misma mesa a los movimientos sociales y a los sectores productivos que, aunque distantes ideológicamente, coinciden en la urgencia de preservar la institucionalidad democrática.
El rol de la Patria Grande y la integración regional
La consolidación del liderazgo de Lula hacia el centro también tiene un impacto directo en la geopolítica de la región. Un Brasil estable y con una base de sustentación amplia es el motor indispensable para reactivar el UNASUR y fortalecer el Mercosur. La Argentina y el resto de los países hermanos necesitan de este Lula articulador, capaz de neutralizar las presiones externas y liderar un bloque soberano frente a los intereses transnacionales.
"La política es el arte de lo posible, pero la militancia es el arte de hacer posible lo necesario", suelen repetir en las bases del PT. Lula está haciendo precisamente eso: ensanchar el cauce de la democracia para que, por él, vuelvan a transitar la comida, el trabajo y la dignidad de los más humildes.
Contra el individualismo, la política del encuentro
Mientras la derecha predica el sálvese quien pueda y el enfrentamiento entre hermanos, el modelo de Lula propone la política del encuentro. Esta estrategia de apertura hacia el centro es el antídoto contra el aislamiento que las fuerzas del capital suelen imponer a los gobiernos populares. Al sumar aliados, Lula le quita banderas a la reacción y coloca al pueblo brasilero en una posición de ofensiva pacífica por sus derechos.
La lección que llega desde el Palacio del Planalto es clara para todo el campo nacional y popular latinoamericano: la pureza ideológica sin vocación de mayoría es el camino más corto a la derrota. El camino de Lula es el de la victoria de la política sobre la violencia, y de la soberanía sobre la entrega.
