Alerta en la clase trabajadora: El oficialismo busca imponer su reforma laboral mediante la "rosca" y el retroceso de derechos
En una maniobra que busca quebrar la resistencia del Movimiento Obrero, el gobierno de Javier Milei convocó a sesionar para avanzar con su plan de flexibilización. Para aceitar el acuerdo con los sectores "colaboracionistas", sacrificaron el artículo que afectaba la caja sindical, pero mantienen intacto el corazón del proyecto: la precarización absoluta y la pérdida de conquistas históricas.
En una maniobra que busca quebrar la resistencia del Movimiento Obrero, el gobierno de Javier Milei convocó a sesionar para avanzar con su plan de flexibilización. Para aceitar el acuerdo con los sectores "colaboracionistas", sacrificaron el artículo que afectaba la caja sindical, pero mantienen intacto el corazón del proyecto: la precarización absoluta y la pérdida de conquistas históricas.
El asalto contra el Modelo Sindical Argentino y la Ley de Contrato de Trabajo suma un nuevo capítulo de sombras en el Congreso de la Nación. El oficialismo, en una muestra de pragmatismo neoliberal, ha decidido convocar a una sesión clave para aprobar su reforma laboral, quitando del temario el polémico "Artículo 44" —que limitaba las cuotas solidarias de los gremios— con el único fin de garantizarse los votos de la autodenominada "oposición dialoguista".
Esta concesión no es más que una pantalla de humo. Mientras los titulares de los diarios hegemónicos hablan de un "acuerdo", lo que se está cocinando a espaldas del pueblo es el desmantelamiento de la estabilidad laboral, el estiramiento de los períodos de prueba y la virtual eliminación de las indemnizaciones, reemplazándolas por un fondo de cese que solo beneficia a las grandes patronales.
La trampa del "artículo 44" y el colaboracionismo
La eliminación del artículo que asfixiaba el financiamiento de las organizaciones sindicales es una jugada táctica del Poder Ejecutivo. Saben que, al tocar la estructura de los sindicatos, unificaban a todo el arco gremial en un paro por tiempo indeterminado. Al retirar este punto, el gobierno intenta "comprar" la paz social de las cúpulas mientras avanza sobre el lomo de los laburantes de a pie.
Esto es inadmisible: no se canjea la caja por los derechos. Los bloques de la UCR y Hacemos Coalición Federal vuelven a jugar el triste papel de facilitadores de la entrega, permitiendo que el corazón de la flexibilización —esa que soñaron en los 90 y que el pueblo rechazó en las calles— entre por la ventana del Parlamento.
Hacia una Argentina de "trabajadores descartables"
Lo que está en juego el miércoles no es una "modernización", como pretende instalar el discurso oficial, sino el regreso a una Argentina pre-peronista. Los puntos que siguen en pie en el dictamen apuntan directamente a la línea de flotación de la dignidad obrera:
- Periodos de prueba extendidos: Una invitación al despido arbitrario y a la rotación permanente.
- Fondo de Cese Laboral: El fin del concepto de reparación ante el despido injustificado.
- Blanqueo con perdón a evasores: Un premio para los empresarios que negrearon a sus trabajadores, mientras el Estado financia con el hambre de los jubilados la irresponsabilidad patronal.
La resistencia es el único camino
Se entiende que esta reforma es parte de un plan sistemático de transferencia de ingresos desde los bolsillos de quienes producen hacia las arcas del capital concentrado y el FMI.
La historia es clara: cada vez que se flexibilizaron las leyes laborales bajo la promesa de "crear empleo", lo único que creció fue la desocupación, la pobreza y la desigualdad. El Movimiento Obrero organizado, junto a los movimientos sociales y las fuerzas políticas que aún sostienen las banderas de la soberanía, tienen la responsabilidad histórica de frenar este atropello en las plazas y en cada lugar de trabajo.
La Justicia Social no se negocia en una oficina de Balcarce 50 ni se canjea por un artículo en una ley ómnibus. La Patria es el otro, y el otro es el trabajador que hoy ve amenazado su futuro.
