Giro a la derecha en la ONU: El gobierno de Boric claudica ante Washington y retrocede en la agenda de género

En una decisión que genera estupor en los movimientos feministas y populares de la región, la delegación chilena rompió con la tradición de autonomía regional para alinearse con los intereses de los Estados Unidos. Al votar a favor de restringir la definición institucional de "género", Chile le da la espalda a las luchas históricas de la Patria Grande y se abraza a una agenda tutelada por el Norte global.

Giro a la derecha en la ONU: El gobierno de Boric claudica ante Washington y retrocede en la agenda de género
Giro a la derecha en la ONU

Lo que se presentaba como el "primer gobierno feminista" de la región parece haber encontrado su límite en los pasillos de las Naciones Unidas. En una votación que marca un punto de inflexión en la política exterior de Gabriel Boric, Chile decidió sumar su voto a la estrategia de Washington para cercenar y restringir el concepto institucional de género.

Esta maniobra, impulsada por los sectores más conservadores del establishment estadounidense y ahora refrendada por el Palacio de la Moneda, busca desmantelar la potencia transformadora de las políticas de identidad, reduciéndolas a una visión biologicista y funcional al sistema de opresión vigente.

El alineamiento con el imperialismo: Un golpe a la soberanía regional

El voto de Chile no es un hecho aislado, sino una señal de claudicación soberana. Mientras el resto de los países que buscan un mundo multipolar y con justicia social intentan defender definiciones de género amplias y protectoras de las diversidades, Chile opta por la "seguridad" de la órbita norteamericana.

  • Traición al mandato popular: Boric llegó al poder con la promesa de profundizar los derechos de las mujeres y las disidencias. Este voto en la ONU actúa como un "caballo de Troya" contra las conquistas del campo popular chileno.
  • La "Patria Grande" fragmentada: En lugar de buscar un bloque común con los gobiernos populares de América Latina para resistir las imposiciones conceptuales del Norte, Chile se corta solo, debilitando la posición del Sur Global.

¿Qué hay detrás de la "restricción" del concepto?

Restringir la definición de género no es un tecnicismo legal; es una herramienta política para invisibilizar las desigualdades estructurales. Al limitar el concepto, se quita el piso jurídico para políticas de reparación, cupos laborales trans y programas de educación sexual integral (ESI) que son fundamentales para la liberación de los pueblos.

"No hay justicia social sin feminismo popular. Cuando un gobierno de la región se alinea con Estados Unidos para recortar derechos, está olvidando que nuestra única brújula debe ser la dignidad de los humildes y el respeto a todas las identidades que el capitalismo descarta", señalaron referentes del activismo regional.

El costo de la "tibieza"

Este giro diplomático deja al desnudo las contradicciones de un progresismo que, por temor a incomodar a los centros de poder financiero y político, termina ejecutando la agenda de sus propios opresores. Para el peronismo de izquierda, la lección es clara: la soberanía se ejerce, no se negocia.

Chile ha dado un paso en falso que no solo afecta su política interna, sino que le entrega una victoria simbólica a las derechas más rancias del continente, que hoy celebran este "regreso a la norma" dictado desde Washington.