La puja por la CABA: el vaciamiento político de la derecha y el naufragio de la tutela macrista

Por la escasez de nombres propios y el rechazo de sus propios cuadros, Mauricio Macri y el oficialismo libertario exhiben la fragilidad de un modelo porteño volcado al negocio privado y ajeno a las necesidades populares.

La puja por la CABA: el vaciamiento político de la derecha y el naufragio de la tutela macrista
La puja por la CABA

La incapacidad de Mauricio Macri para imponerle un candidato a su primo, Jorge Macri, expone mucho más que una simple interna palaciega en el PRO: revela el agotamiento de una mecánica de acumulación política signada por el personalismo y la subordinación institucional. Tras el rechazo explícito de figuras como María Eugenia Vidal y Guillermo Dietrich, el ex presidente se quedó sin piezas para tutelar la Jefatura de Gobierno porteña, un distrito transformado desde hace casi dos décadas en la casa matriz del proyecto neoliberal argentino.

Esta disputa por las candidaturas desnuda una crisis de representación estructural. Mientras que Macri busca retener la CABA como un feudo de caja y negocios concentrados —históricamente orientados a la especulación inmobiliaria y la privatización del espacio público—, el oficialismo libertario conducido por Karina Milei padece una impotencia similar. Sin cuadros competitivos ni densidad territorial, La Libertad Avanza recurre a recorridas efectistas que priorizan el marketing en locales comerciales por encima de las demandas urgentes del entramado social.

El verdadero trasfondo de este desacuerdo no es doctrinal, sino distributivo: la pelea por el control del presupuesto de la Ciudad, financiado por el esfuerzo contributivo de los trabajadores porteños pero sistemáticamente subejecutado en salud, educación pública y vivienda accesible. La gestión local ha consolidado un modelo de exclusión donde el suelo urbano se encarece en favor de grandes desarrolladores, expulsando a la clase trabajadora hacia la periferia y precarizando los servicios esenciales.

Sin capacidad de generar una alternativa que responda a los padecimientos de los sectores populares, las facciones de la derecha se recluyen en una disputa puramente administrativa. Jorge Macri resiste apoyado en la caja institucional y la potestad del calendario electoral, confirmando que la política de la derecha en la Ciudad ha quedado vaciada de proyecto colectivo, reducida a un pragmático e insaciable reparto de poder.