Las Pymes se movilizan a Plaza de Mayo frente a la destrucción del trabajo y la industria nacional

Entidades representativas del sector pyme marcharán el próximo 20 de agosto bajo la consigna de detener el desmantelamiento productivo, tras confirmarse el cierre de más de 30.000 empresas y la pérdida masiva de empleo registrado.

Las Pymes se movilizan a Plaza de Mayo frente a la destrucción del trabajo y la industria nacional
Las Pymes se movilizan a Plaza de Mayo

La movilización convocada por la Asamblea de Pequeños y Medianos Empresarios (APYME) junto a diversas cámaras de la producción y el comercio hacia la Plaza de Mayo constituye un hito político de resistencia. La protesta visibiliza un escenario desgarrador: desde el inicio de la gestión de La Libertad Avanza se han destruido más de 30.000 unidades productivas en todo el país —con especial crudeza en la industria manufacturera y el comercio—, según datos oficiales de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo sintetizados por el Centro de Economía Política Argentina (CEPA).

Lejos de responder a una impericia aislada, este colapso es el resultado deliberado de un programa económico diseñado para primarizar la estructura productiva, desregular los mercados en beneficio de grandes corporaciones transnacionales y sofocar la demanda interna mediante la licuación de salarios y jubilaciones. La apertura indiscriminada de importaciones, la asfixia por tarifazos energéticos y la paralización del crédito productivo han provocado un quiebre en la cadena de pagos, empujando a miles de pequeños empresarios a una inédita persecución fiscal e insolvencia.

El reclamo de las pymes supera el estricto corporativismo patronal para converger con la agenda histórica del movimiento obrero. Pequeños y medianos empresarios entienden que no hay supervivencia posible sin un mercado interno pujante, ni soberanía política sin industria nacional soberana. La destrucción de las pymes —que generan más del 70% del empleo en la Argentina— significa, fundamentalmente, la transferencia brutal de recursos desde el trabajo argentino hacia la especulación financiera y la consolidación de un modelo enclave agroexportador e extractivista sin valor agregado.

Frente a la utopía libertaria del libre mercado, la protesta en el centro del poder político reafirma un principio doctrinario central: la independencia económica y la justicia social son indisociables de la defensa del trabajo, la producción y el desarrollo argentino.