Frente al modelo de desguace: el peronismo reorganiza su horizonte productivo y federal hacia 2027
En el marco del seminario “Peronismo x Peronistas”, realizado en la sede del Partido Justicialista de La Plata, la vicegobernadora Verónica Magario y el gobernador Axel Kicillof articularon un posicionamiento clave para el movimiento nacional-popular. Lejos de reducir el debate a una disputa coyuntural de liquidez, la conducción bonaerense encuadró el ahogo financiero impuesto por el gobierno de Javier Milei dentro de una embestida estructural contra el trabajo argentino y la soberanía económica.
La denuncia central expuso el impacto concreto del esquema libertario: la apertura indiscriminada de importaciones destruye el entramado manufacturero local y desfinancia a las provincias. "Lo que estamos haciendo es sustituir trabajo argentino por trabajo extranjero", advirtió Magario. El diagnóstico evidencia una estrategia deliberada de transferencia de ingresos desde el trabajo hacia los sectores financieros y primarizados concentrados.
Esta transferencia adquiere un cariz inequitativo al analizar la distribución de la riqueza federal. La provincia de Buenos Aires genera el 50% de la manufactura nacional, el 44% de las industrias del país y aporta el 36% del PBI. Sin embargo, recibe apenas el 6,8% de la coparticipación. La asimetría trasciende la discusión presupuestaria: despoja al principal motor productivo de la nación de las herramientas necesarias para sostener los salarios, la obra pública y los derechos esenciales de los sectores populares.
Frente a la primarización económica, la jornada funcionó como un espacio para redefinir el rol del Estado. La convocatoria sumó la participación activa de mandatarios del Norte Grande, del Centro y del Sur del país, consolidando a Buenos Aires como el eje de un polo federal alternativo. La planificación regional fue planteada como el instrumento vital para recuperar el desarrollo industrial, la soberanía sobre los recursos estratégicos y el federalismo solidario, ahogado bajo la discrecionalidad del Poder Ejecutivo Nacional.
El cierre del encuentro confirmó una hoja de ruta donde la disputa política por 2027 exige la construcción previa de un programa económico verdaderamente soberano. Apoyada en la consigna "el peronismo será revolucionario o no será", la jornada concluyó consolidando la proyección de Kicillof como la síntesis de un proyecto nacional capaz de anteponer la justicia social y la soberanía política frente al ajuste neoliberal.
